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Nilo Azul,
Etiopía, 2011 

… En la naturaleza, como en las sonrisas de los niños, el mundo parece estar todavía bien hecho. Donde resuena la mar y brilla la sonrisa de un niño podemos decir que aún hay esperanza para el ser humano y para el mundo. Y sin embargo … Repentinamente, tras la sonrisa del niño, aparece ese rostro-mapa, esas arrugas de dolor de un anciano que nos señala cuanto en su vida (y en la vida) ha habido de prueba y dolor, de injusticia y de sometimiento, de hambre y sed. Del Prólogo de Antonio Colinas en Escenas Etíopes.

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